Desratización
En INTERPLAGA trataremos a continuación acerca de las ratas, una visita que no es amena para ningún ser humano debido a las enfermedades y perjuicios que pueden causar.
Las ratas son aquellos roedores que, aunque aparentan ser indefensos al ir solamente detrás de nuestra comida o romper nuestras pertenencias, en realidad son vectores de enfermedades. Estas pueden afectar en gran manera la salud. Por ello es preciso aplicar mecanismos de desratización con el fin de mantenerlas, controladas, lejos de nuestras estancias.
Cómo identificar la presencia de ratas
- Con la aparición de excrementos u orina: por todo lugar que transitan dejan desechos.
- Cuando hay libros o esquinas de cajoneras roídas: sus dientes nunca paran de crecer. Así les surge la necesidad de afilarlos y mantenerlos a un tamaño “adecuado”.
- Sobres o paquetes de alimentos rotos sin razón: con marcas de dientes.
- Con la presencia de madrigueras: lugares donde suelen refugiarse y reproducirse. Pude ser en paredes, alcantarillas, aglomeraciones de papel, basura, tejados, áticos, etc.
- Sonidos nocturnos: ya que ante la presencia de los seres humanos o animales domésticos huyen, aprovechan las horas de descanso para competir entre ellas por nuestras pertenencias.
¿Cuándo es necesario realizar una desratización?
La presencia de roedores no siempre resulta evidente desde el primer momento. En muchos casos, la infestación comienza en zonas poco accesibles y se detecta cuando la población ya ha aumentado o cuando los animales empiezan a desplazarse hacia espacios visibles. Por este motivo, actuar ante los primeros indicios de actividad es fundamental para evitar que el problema se extienda.
Una desratización puede ser necesaria tanto cuando existen evidencias claras de ratas o ratones como cuando se detectan condiciones que favorecen su aparición. Almacenes, locales comerciales, comunidades de propietarios, viviendas, garajes, naves industriales, establecimientos de alimentación y otras instalaciones pueden presentar puntos de entrada o refugio que faciliten la presencia de estos animales.
Entre los indicios que pueden hacer recomendable una intervención profesional se encuentran:
- Excrementos de roedores en armarios, almacenes, falsos techos, zonas de paso o junto a alimentos.
- Ruidos durante la noche, especialmente en paredes, techos, cámaras, conductos o espacios poco transitados.
- Envases, cables, madera u otros materiales roídos.
- Marcas de grasa o suciedad en recorridos habituales.
- Madrigueras o agujeros en zonas exteriores.
- Olores persistentes asociados a la actividad de roedores.
- Aparición de materiales utilizados para construir nidos.
- Avistamientos directos, aunque sean ocasionales.
Es importante tener en cuenta que no ver una rata o un ratón no significa que no exista una infestación. Estos animales suelen desarrollar su actividad principalmente durante las horas de menor movimiento y aprovechan huecos, instalaciones y espacios protegidos para desplazarse.
¿Por qué las ratas y los ratones acceden a los edificios?
Los roedores buscan principalmente alimento, agua, refugio y unas condiciones adecuadas para reproducirse. Cuando encuentran estos recursos cerca, pueden establecerse en un inmueble y utilizarlo como zona de alimentación o refugio.
Una de las principales dificultades para controlar una infestación es que los puntos de acceso pueden ser muy pequeños. Los roedores son capaces de aprovechar grietas, huecos alrededor de tuberías, pasos de instalaciones, desagües, puertas, rejillas y otros elementos constructivos para acceder al interior.
Además, en edificios y negocios pueden encontrar numerosas fuentes de alimento: restos orgánicos, residuos, productos almacenados, alimentos para animales o mercancías. Una gestión inadecuada de los residuos y unas condiciones de higiene deficientes pueden favorecer la aparición y permanencia de roedores, aunque la presencia de estos animales no implica necesariamente que exista falta de limpieza.
Por ello, el control eficaz debe analizar tanto la actividad detectada como las características del inmueble.
Desratización preventiva: evitar que el problema llegue a producirse
La desratización no tiene por qué plantearse únicamente cuando la presencia de roedores ya es evidente. En determinados espacios, la prevención es una parte esencial del control de plagas.
Los establecimientos que almacenan alimentos, las instalaciones con zonas exteriores, las comunidades de vecinos, los almacenes, las industrias y otros espacios con condiciones favorables para los roedores pueden beneficiarse de programas de vigilancia y prevención.
Un programa preventivo permite identificar con antelación posibles señales de actividad y actuar antes de que una población se consolide. Para ello, es necesario estudiar las características particulares de cada instalación y establecer medidas de control adaptadas a sus riesgos.
La prevención puede incluir la revisión periódica de puntos críticos, el seguimiento de indicios de actividad y recomendaciones destinadas a reducir las condiciones que facilitan el acceso o refugio de los roedores.
La importancia de localizar los puntos de entrada
Eliminar únicamente los roedores que se encuentran en el interior de una instalación puede no ser suficiente. Si el inmueble continúa ofreciendo vías de acceso, el problema puede volver a aparecer después de la intervención.
Por esta razón, durante el análisis de una infestación resulta especialmente importante localizar posibles accesos y zonas de tránsito.
Algunos puntos que pueden requerir atención son:
- Huecos alrededor de tuberías y conducciones.
- Grietas y fisuras en paredes, suelos o fachadas.
- Puertas con holguras inferiores o laterales.
- Rejillas y elementos de ventilación.
- Bajantes y canalizaciones.
- Desagües y zonas próximas a instalaciones de saneamiento.
- Falsos techos y cámaras.
- Zonas de almacenamiento con materiales acumulados.
- Espacios exteriores próximos al edificio.
La exclusión de los roedores es una parte clave del control a largo plazo. Por eso, además de abordar la actividad existente, conviene identificar aquellas deficiencias estructurales o de mantenimiento que puedan facilitar nuevas entradas.
¿Qué zonas de un inmueble suelen requerir mayor vigilancia?
No todas las áreas de un edificio presentan el mismo nivel de riesgo. Los roedores tienden a utilizar espacios tranquilos, protegidos y próximos a recursos como alimentos o agua.
En una inspección pueden adquirir especial relevancia los sótanos, garajes, cuartos de instalaciones, almacenes, zonas de residuos, patios, falsos techos y espacios próximos a conducciones.
En locales y negocios, también pueden ser importantes las áreas donde se reciben, manipulan o almacenan mercancías. En comunidades de propietarios, las zonas comunes y los espacios exteriores pueden constituir puntos de entrada o circulación.
Por este motivo, una inspección de desratización debe adaptarse a la distribución y actividad de cada inmueble, en lugar de aplicar exactamente las mismas medidas en todos los casos.
Desratización en viviendas y comunidades de propietarios
La aparición de roedores en una vivienda puede tener su origen en el propio inmueble o estar relacionada con zonas comunes, instalaciones, patios, garajes, sótanos o edificios próximos.
En comunidades de propietarios, el control puede requerir una visión más amplia. Actuar únicamente en el lugar donde se ha producido un avistamiento puede no resolver el origen del problema si existen otras zonas que mantienen las condiciones favorables para los roedores.
Por eso, cuando se detecta actividad en una comunidad, resulta recomendable valorar las zonas comunes y los posibles recorridos de los animales, además del punto concreto donde se ha producido la incidencia.
También es importante comunicar cualquier señal de actividad para facilitar una actuación temprana y evitar que la infestación se extienda a otras áreas.
Desratización en negocios, almacenes e industrias
En un negocio, la presencia de roedores puede tener consecuencias que van más allá de las molestias ocasionadas por la plaga. Dependiendo de la actividad desarrollada, puede afectar a productos, mercancías, instalaciones, equipos y condiciones higiénico-sanitarias.
En almacenes e instalaciones industriales, además, existen numerosos espacios que pueden servir como refugio o vía de desplazamiento. La acumulación de mercancías, palés y materiales puede dificultar la detección de actividad y favorecer que los roedores permanezcan ocultos.
Por ello, el control profesional debe tener en cuenta la actividad del establecimiento, su distribución, los procesos internos y las zonas donde existe mayor probabilidad de encontrar indicios.
En aquellos sectores donde el control de plagas forma parte de los requisitos de seguridad alimentaria o de los sistemas internos de control, mantener una vigilancia documentada y adecuada a las características del establecimiento es especialmente importante.
¿Qué hacer si se detectan roedores?
Ante un avistamiento o cualquier señal compatible con actividad de roedores, lo recomendable es no esperar a que el problema desaparezca por sí solo. Una población puede aumentar y extenderse hacia otras zonas cuando dispone de alimento, agua y refugio.
Mientras se realiza la valoración profesional, conviene evitar dejar alimentos accesibles, mantener correctamente cerrados los residuos y reducir, en la medida de lo posible, la acumulación de materiales que puedan proporcionar refugio.
También es aconsejable registrar dónde y cuándo se han observado indicios. Esta información puede ayudar a determinar las zonas de mayor actividad.
En caso de una infestación, recurrir a métodos improvisados puede resultar insuficiente. El control de roedores requiere identificar el origen y las condiciones que mantienen la actividad, no solo intentar eliminar los ejemplares que se hacen visibles.
Un enfoque profesional para el control de roedores
Una actuación eficaz debe partir de una valoración de la situación concreta. La especie implicada, el nivel de actividad, las características del inmueble, los posibles accesos y las condiciones ambientales son factores que pueden influir en la estrategia de control.
Por ello, el trabajo profesional debe contemplar diferentes fases: inspección, identificación de riesgos, aplicación de medidas de control, seguimiento y recomendaciones preventivas.
El seguimiento es especialmente relevante porque permite comprobar la evolución de la actividad y determinar si las medidas adoptadas están consiguiendo el objetivo previsto.
En Interplaga, cada actuación puede plantearse teniendo en cuenta las características específicas del espacio y el tipo de actividad detectada, buscando no solo controlar la presencia de roedores, sino también reducir las posibilidades de que vuelva a producirse una infestación.
¿Por qué no conviene esperar a que la infestación aumente?
Una de las principales ventajas de actuar de forma temprana es que permite abordar el problema cuando todavía está localizado. Si la actividad se prolonga, los roedores pueden ampliar sus recorridos, encontrar nuevos refugios y acceder a otras zonas del inmueble.
Además, cuanto más tiempo permanezca una población en un espacio, mayores pueden ser las posibilidades de que deje nuevos indicios, deteriore materiales o genere problemas relacionados con la contaminación de determinadas superficies o productos.
La detección temprana y el control profesional ayudan a limitar la expansión de la plaga y facilitan una intervención más dirigida.
Preguntas frecuentes sobre la desratización
¿Es suficiente con eliminar las ratas o ratones que se ven?
No necesariamente. Un avistamiento puede ser solo una señal de una actividad más amplia. Para conseguir un control duradero es importante localizar posibles refugios, recorridos y vías de acceso, además de valorar las condiciones que favorecen la presencia de roedores.
¿Puede haber roedores aunque no se vean?
Sí. Los roedores pueden permanecer ocultos en falsos techos, cámaras, almacenes, sótanos, paredes, cuartos de instalaciones y otros espacios poco accesibles. Por eso, los indicios indirectos también son importantes para detectar una posible infestación.
¿Cuánto tiempo tarda en solucionarse una infestación?
No existe un plazo único. La duración del tratamiento depende de factores como el nivel de infestación, las características del inmueble, la accesibilidad de las zonas afectadas y las condiciones que estén favoreciendo la actividad. El seguimiento permite valorar la evolución y adaptar las medidas cuando sea necesario.
¿Es necesario revisar el exterior del edificio?
En muchos casos sí. Los patios, jardines, zonas de residuos, accesos, fachadas y otros espacios exteriores pueden desempeñar un papel importante en la aparición o desplazamiento de roedores. El análisis del entorno ayuda a comprender mejor el origen y las vías de acceso de la plaga.
¿Qué ocurre si los roedores vuelven después del tratamiento?
Una reaparición puede indicar que persisten condiciones que favorecen la actividad, como accesos sin sellar, fuentes de alimento, refugios o actividad procedente de otras zonas. En estos casos, es conveniente realizar una nueva valoración para determinar qué factores pueden estar detrás de la reaparición.
Control de roedores adaptado a cada instalación
Cada infestación presenta unas características diferentes. No requiere las mismas medidas una vivienda que un restaurante, un garaje comunitario, un almacén o una nave industrial.
Por eso, la estrategia de desratización debe adaptarse al espacio, al nivel de actividad y a los riesgos específicos de cada instalación. La inspección y el seguimiento permiten establecer un control más preciso y detectar aquellos factores que podrían comprometer los resultados a largo plazo.
Si has detectado indicios de ratas o ratones en tu vivienda, comunidad, negocio o instalación, lo recomendable es actuar cuanto antes y solicitar una valoración profesional. De esta forma se puede determinar el alcance del problema y definir las medidas más adecuadas para recuperar el control del espacio.
Desratización con Interplaga
Los anteriores son los principales indicadores de que en sus estancias habitan aquellos comensales nada apropiados. Por tal razón, si es su caso, llámenos y contrate los servicios de desratización que ofrecemos.
No espere a que causen estragos. Según comentan muchos expertos, una rata puede llegar a procrear de 6 a 12 crías en un solo ciclo de gestación*. Esto significa que fácilmente pueden reproducirse y generar mucho daño si no se actúa con tiempo y precisión.
*El periodo de gestación de una rata tiene duración entre 2-24 días.
La metodología que llevamos a cabo en INTERPLAGA parte de un programa de vigilancia y control periódicos de las que consideramos como zonas de riesgo.
Confíe en nuestra experiencia, más de 20 años de trayectoria profesional en el control de plagas y la desratización en Asturias nos avalan.


